15/4/17

Crossover III: Donde se cuenta cómo aparece Urganda tres veces sin que ninguno se dé cuenta



¿Cómo andan, cronopios? Espero que muy bien :) Aquí les dejo el tercer capítulo del crossover extraño este que estoy haciendo, del que he aprendido un montón. Principalmente, que no sirvo mucho para la narrativa de largo aliento, porque ya me estoy cansando un poco del asunto XD Así soy yo, mis arranques de energía no duran mucho :P

Felices Pascuas, si celebran ;D


E otro día en la mañaña, partieron las doncellas baxo la protección de Galaor. Atrás había quedado Amadís, en un combate singular con el propósito de defender la belleza de Oriana por décimo cuarta vez desde que llegara al palacio.

La compaña tomó el camino real. Doctora Susan Calvin quería ir más rápido, mas Bella Swan obligaba al palafrén en el que amas cabalgaban a andar a la par del caballero, el cual non había placer en aquel mandado, ca consideraba que menguaba su honra. 

Al caer la noche, llegaron a un cruce de caminos e detuvieron los caballos.

—¿A dónde vamos? −preguntó Bella Swan.

—¿A dónde queredes ir? −respondió Galaor.

—¿Cómo que a dónde…? −fabló Doctora Susan Calvin−. ¿No se supone que estamos buscando a esa tal Urganda? Vamos a su casa, palacio o lo que sea, ¿no?

—Non conocemos dónde vive; siempre nos busca ella.

—O sea que…

—Que hemos de cabalgar fasta que aquella aparezca.

La doncella pasóse la mano por el rostro e dixo:

—Si no fuera porque no me queda otra opción, me habría bajado del caballo hace tiempo.

Bella Swan, por su parte, sonrisaba. Había quedado maravillada por la apostura e nobleza del caballero, e tenía el  propósito de ser su amiga, maguer aqueste tenía a su señora, que lo esperaba en Sobradisa. Mas como desconocía los usos de aquel país, decidió fazerlo de la única manera que conocía: buscando peligros.

—Iremos por la derecha −dixo Galaor.

Mas un ermitaño que por allí pasaba lo oyó, detúvose e fablóle:

—Non vayades por allí −dixo−, que ronda un gigante que ya ha matado a tres caballeros.

—Con más razón debemos ir ende, que los combates honra traen.

E, sin gradescer al ermitaño nin mirar atrás, fuese para la derecha, seguido por las doncellas.

Anduvieron por el camino sin fallar gigantes nin nadie que les pudiera indicar dónde estaba. Finalmente, acamparon cerca de una gruta, e yantaron las viandas que traían e acostáronse, cada uno por su lado. Galaor e Doctora Susan Calvin durmiéronse en seguida, mas non Bella Swan, la cual levantóse sigilosa e adentróse en la cueva.

Avanzó tanteando en la oscuridad, mas non fue muy lexos. Tropezó muchas vegadas con piedras e obstáculos varios e terminó de bruces en el suelo. El eco del ruido que fizo resonó por toda la gruta, la cual comenzó a temblar. La doncella oyó unas fuertes pisadas e se espantó. Levantóse e corrió sin limpiarse siquiera el polvo de sus ropas, fasta que falló la luz que apenas ardía ya. En saliendo, tropezó con las piernas de Doctora Susan Calvin e cayó sobre Galaor.

Aqueste despertó al instante e levantóse de un salto:

—¿Qué es este atrevimiento, doncella? ¿Qué cosa queredes?

—¡Hay un monstruo en la cueva!

Las pisadas se acercaban, acompañadas, agora, con un fuerte resoplido. Galaor tomó la lanza e Bella Swan colocóse tras dél.

Non fue un monstruo lo que salió, sino un gigante descomunal de aspecto espantoso. Tenía una maza en la mano e parecía a punto de arrojarla, mas, cuando vio al caballero, soltóla e tendió los brazos:

—¡Galaor!

El aludido dexó caer la lanza e imitó el gesto:

—¡Gandalac!

Abrazáronse. Las dos doncellas mirábanlos con la boca abierta.

—Mucho tiempo ha que nos non vemos, mi señor.

—Çertas, amigo mío; venid e folgad conusco.

Sentáronse junto a la hoguera. Gandalac avivó el fuego mientras Galaor narraba sus aventuras. Doctora Susan Calvin alexóse un poco e se dispuso a dormir, mas la quexas de Bella Swan se lo impidieron.

—De todos los gigantes que hay en esta tierra, teníamos que encontrar al único que conoce este idiota. Tengo que hacer algo para que me rescate; es la única forma de que se fije en mí.

—Óyeme una cosa −dixo su compañona por lo baxo−: si llegas a meterte en problemas y nos atrasas, te juro por las Tres Leyes que te ato, te amordazo y te dejo a un costado del camino. ¿Me has comprendido?

¿Ánde tá Urganda? ¡Acá tá!

 E otro día en la mañana, el gigante se despidió e siguió su viaje. Galaor parecía de mejor talante e había voluntad de conversar, mas las doncellas guardaban silencio: la una, ca buscaba un peligro; la otra, por los cuidados e la falta de reposo.

Pasada la hora de nona, e mientras el caballero pensaba si detenerse para yantar o continuar fasta vísperas, Bella Swan vio, a lo lexos, tres fijos dalgo apostados junto a una fuente. Sin dubdar, desvió el palafrén hacia ellos. Doctora Susan Calvin nada fizo por evitarlo, ca habíase dormido sentada.

Tarde diose cuenta Galaor de lo que acontecía. Un pastorcillo que por ahí pasaba con un cordero en los brazos cruzóse delante dél e díxole:

—Señor, cuidad que allí van unas doncellas que han menester de vuestra espada.

El otro diose vuelta e vio el caballo, que se alexaba, e fue por aquellas sin gradescer al mozo.

Los caballeros habíanse acercado al ver pasar el palafrén. Bella Swan permanecía inmóvil en su lugar, mas Doctora Susan Calvin habíase apeado e daba grandes voces contra todos e arrojaba piedras a los atacantes desde la rama de un árbol.

—¿Qué locura es esa, caballeros −dixo Galaor, que maravillado estaba de lo que veía−, que atacades doncellas con tan grant placer?

—Ninguna locura es, mozo atrevido −respondió el que estaba más cerca−, ca ellas se acercaron.

—Dexadlas en paz.

—Eso non será, antes nos las llevaremos.

E en baxando la lanza, el caballero acometió a Galaor. Amos encontráronse e el caballero que había atacado apenas rozó el escudo e non lo derribó, sinon que cayó él con el choque.

Los otros dos caballeros oyeron el estrépito e enderezaron hacia aquellos. allí vieron a su compañón sin sentido en el suelo e tomaron grant saña. Enfilaron sus lanzas contra Galaor, el cual desvió una con el escudo, mas recibió una ferida en el hombro de la otra. Luego clavó la suya en el pecho del que estaba más cerca, diose vuelta. En desenvainando la espada e hendióle la cabeza al otro.

Bella Swan miraba con grant plazer cómo su guardián vencía en la batalla, mas su sonrisa tornóse en gesto de disgusto cuando aqueste fue fasta el árbol para ayudar a bajar a Doctora Susan Calvin.

—Señora, dexadvos caer −dixo extendiendo los brazos.

—No, gracias −respondió la doncella mientras baxaba por donde había subido−. Mejor presta atención a Bella, que está metiéndose en problemas para que la rescates.

—Pero, señora, es peligroso…

Doctora Susan Calvin señaló a lo lexos e dixo:

—¡Que la detengas, te digo!

Galaor fizo dar vuelta al caballo e vio, mucho espantado, que Bella Swan fuía en dirección al bosque. Lanzóse tras ella e fallóla fablando airada con un escudero que la non dexaba pasar. Tomó la rienda del palafrén e díxole al mozo:

—Gradéscovoslo mucho.

E llevóse a Bella sin mirar atrás. Cuando volvió al árbol, falló a Doctora Susan Calvin arrancando un jirón de la túnica blanca que llevaba sobre sus ropas.

—¿Qué es eso, señora?

La doncella estiró la tela para medir el largo, entregósela a Galaor e dixo:

—Átale las manos.

—¿Qué?

—Que le ates las manos, no es tan difícil.

—¿Estás loca? −intervino Bella Swan.

—Eso non faré, que es una deshonra.

—Qué deshonra ni qué nada, si no lo haces tú, lo haré yo.

Subióse al caballo. Bella Swan resistióse.

—¡No lo harás! ¡Déjame!

—Si no te callas, te amordazo también; tengo tela de sobra. Estoy harta de que nos hagas perder el tiempo. Acabo de graduarme y estoy en período de prueba en USRobots, así que quiero volver cuanto antes a donde estaba. Cuanto antes encontremos a esa Urganda −agregó, volviéndose a Galaor−, antes terminará la misión. ¿De acuerdo?



4 comentarios:

  1. Al final diste un dato interesante. Me preguntaba cual joven era la robopsicologa. Y resultó ser una muy joven, en los inicios de su carrera. Antes de volverse poco social con los humanos.
    Sospecho que su viaje en el tiempo no fue accidental, sino algo deliberado por los robots. La primera ley de la robotica indica que un robot no debe dejar que un humano sufra daño, por falta de acción. Y tal vez hayan pensado que un viaje a un pasado heroico, con caballeros y doncellas, pueda ser beneficioso para sus emociones.

    Aunque la compañía de Bella es un desafío para su paciencia.

    Bien presentados los personajes.
    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. Sí, para la historia se me ocurrió que debía ser en los inicios de la carrera, porque así podría justificarse la energía, porque es la única que parece hacer avanzar la trama XD

      Igual, tu explicación me parece mucho más elaborada y ajustada al género que la que tengo planeada, pero no puedo modificarla, es un poco tarde :/ Mi final es un intento de conciliar los tres universos, que son de géneros diferentes. Espero estar a la altura XD

      ¡Muchas gracias por el comentario!

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  2. El ermitaño, el pastor y el escudero xD Pobre Urganda, ni las gracias le dieron. Ahora me pregunto cómo irán a volver las dos a su época. Ánimo, que la historia está entretenida. Espero ver el final.
    ¡Besos!

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    Respuestas
    1. Y, la sutileza parece que no es el fuerte de estos caballeros XD

      ¡Besos!

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